Existen momentos del destino en los cuales, por razones inalcanzables, tiendes a caer y… sin darte cuenta, todas tus partes se rompen en pedazos.

Dejando de lado todas las posibles causas que provocan tal sufrimiento, se debe proceder a analizar que: tener el corazón roto significa que intentaste algo bueno y descubriste que tienes uno que cumple con su función principal.

Te das cuenta que aprender cómo recoger tus pedazos rotos es parte del proceso de crecer y comprender que hoy es ese futuro que tanto te preocupaba ayer, que quizás no perteneces a quien causó tu caída sino a quien está allí contigo para recoger juntos cada pedazo.

En estos momentos, llorar no es una opción. Debes levantarte, aprender y empezar a disfrutar la vida más allá de sólo sobrevivir.

​                                  “El secreto está en simplemente disfrutar la vida”.