Hace 4 años empecé a ir a cursos de Lenguaje de Señas y cuando me preguntan por qué decidí aprenderlo siempre respondo con mi historia: cuando tenia 3 años estuve a punto de perder mi sentido auditivo pero mis padres se dieron cuenta a tiempo y recibí una cirugía que hasta el día de hoy me ha permitido escuchar bastante bien. Siempre digo que oigo mejor de lo que escucho, porque mi audición no está al 100%, según mi último análisis con el especialista aún tengo deficit de audición, es mínimo pero si me limita poder escuchar al 100%, hay muchos sonidos y palabras que me cuesta interpretar, principalmente cuando alguien me habla en otra dirección que no sea hacía mi, siempre le veo la boca a las personas y muchas veces debo pedir más de una vez que me repitan lo que me han dicho para poder interpretarlo en mi cabeza y entenderlo bien.

En el colegio siempre me sentaba al frente para poder entender lo mejor posible lo que el catedrático nos explicaba en clase, desde siempre me fijo mucho en las expresiones de las personas al hablar y yo misma uso mucho mis manos cuando estoy hablando. Muchas veces me dicen que parece que soy un personaje de comic porque me muevo mucho al hablar y hago movimientos muy marcados.

Desde que era adolescente siempre quise estudiar una carrera relacionada con comunicación y diseño, por eso soy diseñadora gráfica con especialidad en comunicación y publicidad. Y siempre supe que quería aprender el lenguaje de señas como un segundo o tercer idioma. Soy extremadamente sociable y extrovertida, me encanta poder comunicarme con todas las personas y siempre soñé con poder ayudar a quienes desde su nacimiento o por causa de alguna enfermedad perdieron su sentido de la audición.

Y es que si soy especialista en comunicación ¿cómo siendo comunicadora no puedo comunicarme con todo mundo?, ¿por qué el lenguaje de señas deben aprenderlo solo quienes no pueden escuchar? ¿Y qué tal aprender a leer los labios?

Así fue como hace 4 años encontré a la Asociación de Sordos de Guatemala (ASORGUA) y me inscribí al curso básico para empezar. Lo primero que nos enseñan es el abecedario y a idear una seña nueva para poder identificarnos entre nosotros aprovechando alguna característica física que nos haga únicos. La mía es una “M” de “Marre” hecha con los 3 dedos: índice, medio y anillero que expreso con un  movimiento giratorio sobre mi mejilla porque tengo camanances y siempre me rio mucho por lo que se me marcan fácilmente. Mi seña no la elegí yo, me la dio uno de mis profesores (Julio), quiso ponérmela porque me decía que le gustaba mi sonrisa y que le parecía triste no poder escucharme cuando me reía.  

También aprendemos en el curso inicial que a los sordos no les gusta que les llamen discapacitados, son tan capaces como cualquier otra persona. También nos enseñan que no todas las señas son iguales en todo el mundo, cada país cuenta con sus propias señas, hay algunas que globalmente son iguales como “amor”, “te quiero”, “hermano” o “mamá”, pero muchas otras varían según cada país. Cada gesto y señal puede significar algo totalmente diferente en cada lugar e incluso debemos tener cuidado en las que pueden confundirse con insultos o palabras ofensivas.

De mis señas favoritas puedo mencionar la del aplauso, los sordos no pueden escuchar cuando aplaudimos, así que para aplaudir en “silencio” se levantan ambos brazos y se giran las manos con alegría, esto es aplaudir para ellos y es una de las señas más usadas para esto a nivel mundial. Mi segunda favorita es “te quiero” porque se hace un gesto con los dedos de la mano derecha y se mueve levemente con la muñeca sobre el corazón.

Durante el curso de intermedios aprendimos a cantar el himno nacional con lenguaje de señas, y en el acto de graduación lo cantamos todos juntos en un escenario, el himno sonaba al fondo para quienes si escuchamos, pero todos nos movíamos con ritmo para cantarlo con señas, fue muy divertido y lindo. Al final de cada curso se realiza una presentación de curso final y nos entregan a todos un diploma. Los maestros son extremadamente buenas personas y adoran enseñar a los demás a comunicarse con ellos, lo aprecian mucho.

Me gustaría que más personas tuvieran la iniciativa de aprender a comunicarse con todas las personas, sea el lenguaje que sea. Mi siguiente meta es aprender braile para entender más a fondo cómo se comunican las personas ciegas.

Es hermoso poder comunicarnos entre todos sin importar nuestro idioma y capacidades físicas. Aún estoy pendiente de terminar el curso avanzado y quisiera repetir el intermedio para practicar y aprenderlo bien, pero ya he tenido la oportunidad en al menos 3 ocasiones de ayudar a personas sordas a comunicarse en restaurantes, en la calle y en el supermercado y me llena de alegría ver su expresión cuando encuentran a alguien que si puede escuchar pero que se interesa por comunicarse con ellos a su manera. Siempre me presento como “Marre” deletreando mi nombre y luego con mi seña que me identifica, les pregunto por la suya, los ayudo a traducirlos con quien intentan comunicarse y terminamos por despedirnos con la sensación de que ya somos amigos. Me encanta pensar que se sienten parte de una sociedad inclusiva y respetuosa donde hay personas a quienes si nos importa conocerlos de verdad 🙂

Si quieren saber más sobre ASORGUA pueden ingresar a su página de Facebook:  https://www.facebook.com/ASORGUA/

Nota publicada en RebelleWomen